Liderazgo Jurásico y la evolución de las organizaciones humanas

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En la película Parque Jurásico, hay una escena en la que el Dr. John Hammond trata de convencer a los Dres. Malcom, Sattler y Grant de los beneficios de abrir un parque temático con dinosaurios reales, creados a partir de ADN prehistórico encontrado en excavaciones arqueológicas. La primera crítica la ofreció el Dr. Malcom, quien dijo: “La falta de humildad que exhiben ante la naturaleza es sorprendente. […] ¿John, no ves el peligro inherente a lo que estás haciendo aquí? […] Los dinosaurios tuvieron su oportunidad y la naturaleza los seleccionó para la extinción”. A continuación, el Dr. Sattler agregó preguntando: “¿Qué pueden ustedes saber sobre un ecosistema extinto? Y por lo tanto, ¿cómo pueden suponer que lo pueden controlar?”. Por último, el Dr. Grant concluyó con una observación brillante y una pregunta escalofriante: “El dinosaurio y el hombre, dos especies separadas por 65 millones de años de evolución, acaban de ser juntados súbitamente. ¿Cómo podemos tener la más mínima idea de qué esperar?”.

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Como podemos ver, los Dres. Malcom, Sattler y Grant estaban muy preocupados. Sin embargo, la posibilidad de que los dinosaurios nos acompañen hoy día no se limita a que un grupo de científicos logren clonarlos. De hecho, de cierta forma, los dinosaurios siempre han existido entre nosotros. Su ADN está presente en las células de sus descendientes más directos, principalmente las aves y los cocodrilos. Sin embargo, rastros de su ADN también están presentes dentro de nosotros, los seres humanos. Y, lo que es verdaderamente preocupante, los dinosaurios pueden viajar en el tiempo hasta el presente a través de nuestro comportamiento. Nosotros mismos podemos ser el reflejo más fiel de los dinosaurios en la actualidad.

Nuestro legado reptil

Los dinosaurios, aquellas celebridades prehistóricas que dominaron la Tierra durante unos 165 millones de años, tenían cerebros muy diminutos en relación con su masa corporal. Sus capacidades neurológicas estaban definidas por el tallo cerebral (también conocido como el cerebro reptil), el cual estaba a cargo de la supervivencia, la territorialidad y la reproducción. El miedo, la ira, la excitación y el reposo eran sus estados de ánimo básicos. La opción de huir o defenderse era su mecanismo principal para cumplir con sus mandatos biológicos. Esto no quiere decir que no eran inteligentes; lo que significa es que su inteligencia se enfocaba primordialmente en resolver problemas relativos a la supervivencia, la territorialidad y la reproducción. A efectos prácticos, los dinosaurios fueron los primeros maquiavélicos, convencidos de que “el fin justifica los medios”. Abstracciones sobre el bien común, la diplomacia entre especies y la libertad del individuo no formaban parte de sus inquietudes. El líder de la manada era el más fuerte y feroz. Era lo que yo llamo Liderazgo Jurásico en honor a la película del mismo nombre, cuya relevancia va mucho más allá de los efectos visuales.

Nuestro legado límbico

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Luego de la extinción de los dinosaurios de mayor tamaño, surgieron nuevas especies que comenzaron a dominar los distintos ecosistemas terrestres, principalmente los mamíferos y las aves. Esta nueva fauna desarrolló una nueva estructura cerebral, ubicada justo encima del tallo cerebral, llamada el cerebro límbico, la cual era capaz de funciones más complejas tales como la memoria a largo plazo y los vínculos sociales de largar duración. Dado que las crías de estas nuevas especies requerían más tiempo bajo el cuidado de sus padres, se especula que pudo haber existido una incipiente dinámica emocional. Si bien la supervivencia, la territorialidad y la reproducción se mantenían al frente de la agenda cotidiana, los mamíferos y los pájaros prehistóricos eran, en general, más inteligentes y sociales que los dinosaurios. El líder seguía siendo el más fuerte y feroz de la manada. No obstante, los científicos creen que estos nuevos animales cuidaban mejor de sus congéneres, revelando así apegos más estrechos. El liderazgo era el resultado de una combinación de fuerza física, instintos básicos y conexiones sociales.

Nuestro presente neocortical

A medida que la evolución continuaba, entraron en escena los llamados mamíferos superiores, los cuales traían consigo un nuevo componente del cerebro llamado la neocorteza. Esta nueva estructura ya venía diseñada para una mejor percepción sensorial y una mayor inteligencia, permitiendo que los animales pudieran procesar más información de su entorno de manera más eficaz. En los simios, por ejemplo, la neocorteza les da la capacidad de construir herramientas rudimentarias y organizarse en sistemas sociales de gran complejidad. En los seres humanos, la neocorteza es mayor que en los simios, lo que nos dota de una inteligencia única en la Tierra. El lenguaje, el pensamiento abstracto, la visualización y la conciencia del sí mismo son el producto de esta magnífica adición que llamamos la neocorteza.

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El cerebro humano es un cerebro triuno

A pesar de contar con la actualización genética más reciente, el cerebro humano todavía está compuesto de todas las etapas anteriores de la cadena evolutiva. Según el Dr. Paul MacLean, esto nos proporciona un “cerebro triuno”, un órgano cerebral compuesto de tres capas: reptil, límbica y neocortical. Esto significa que, además de poder escribir, meditar y construir estaciones espaciales, seguimos vinculándonos emocionalmente con quienes nos rodean, al igual que nuestros ancestros mamíferos, y seguimos teniendo la necesidad primaria de sobrevivir, proteger nuestro territorio y reproducirnos, al igual que los dinosaurios.  La integración de estas capacidades e impulsos, a veces contradictorias, es nuestro principal reto como seres humanos. En particular, es el reto de los líderes, quienes deben hacer uso de su inteligencia, sentimientos e instintos para guiar a sus organizaciones hacia el futuro.

Las organizaciones modernas y nuestro dinosaurio subyacente

Nuestro cerebro triuno nos ofrece un magnífico “hardware” que no tiene ningún otro ser vivo sobre la faz de la Tierra. Lo que a veces nos falta es el software necesario para hacer el mejor uso posible del mismo. Dicho software es la conciencia, es decir, la capacidad de reconocer, aprovechar y dirigir nuestros instintos reptiles y nuestros rasgos sociales mamíferos para el bien común de manera sustentable a largo plazo. Para desarrollar nuestra conciencia, debemos contar con un sistema educativo que, además de formarnos académicamente, nos ofrezca las herramientas necesarias para auto-conocernos y trascender nuestro ego.

Sin la conciencia, la neocorteza se convierte en una poderosa maquinaria destinada a amplificar nuestros instintos reptiles y nuestro ego. Además, cuando carecemos de conciencia, las virtudes sociales del cerebro límbico, tales como el respeto y la compasión, son desconectadas. Por lo tanto, las personas que carecen de conciencia son una suerte de dinosaurios con inteligencia humana. ¡Extremadamente peligrosos! Son dominados por sus instintos de preservación, territorialidad y reproducción, los cuales, al pasar por el prisma de la cognición humana, se traducen en codicia, corrupción, traición, tiranía, desprecio por los demás y cuanto otro mal conoce la humanidad. Las personas que carecen de conciencia hacen que las organizaciones sufran y, tarde o temprano, que la sociedad en general pague un alto precio.

La inconciencia ha causado todas las grandes crisis de la historia, incluidas las de nuestra generación, tales como el ataque terrorista del 11 de Septiembre de 2011, el agravamiento de los conflictos en el Medio Oriente, la recesión de 2008 y el resurgimiento de las tiranías socialistas/comunistas en América Latina, entre otras.

Existe una razón importantísima por la que los seres humanos debemos acceder a la conciencia: si no lo hacemos, le estaremos dando rienda suelta al dinosaurio que llevamos dentro.

¿Qué opinas?

¿Alguna vez has presenciado o ejercido el Liderazgo Jurásico? ¿En ocasión de las primarias presidenciales de los EE.UU. para las elecciones de 2016, consideras que alguno de los candidatos ejerce el Liderazgo Jurásico? ¿Consideras que el Liderazgo Jurásico se ha apoderado de algunos gobiernos de Latinoamérica? ¿Crees que algunas corporaciones trasnacionales ejercen el Liderazgo Jurásico sobre sus mercados? ¿Cuál es la relación entre elLiderazgo Jurásico y las 3 razones principales para no querer ser un líder? ¿Cómo hace la conciencia para transformar el Liderazgo Jurásico en Liderazgo Humano?


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