Los 3 tipos básicos de empleados: Una guía para líderes y profesionales de los RR.HH.

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Conocer los rasgos básicos de personalidad de aquellos que nos rodean nos permite relacionarnos con ellos más efectivamente. Esto es especialmente cierto en el trabajo. Por ejemplo, si tienes responsabilidades de liderazgo sobre otras personas, conocer sus rasgos básicos de personalidad te ayudará a vincularte con ellos con mayor empatía, a liderarlos con mayor efectividad y a obtener mejores resultados como equipo. De la misma manera, si eres un profesional de los RR.HH., el conocimiento en cuestión te ayudará a contratar a las personas adecuadas para cada posición, a diseñar mejores incentivos de desempeño y a desarrollar planes de carrera y mejoramiento profesional más sensatos. Como resultado, tu organización disfrutará de mejores niveles de desempeño, una cultura más sinérgica y una dinámica organizacional más fluida.

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Con esto en mente, he identificado tres tipos básicos de empleados según sus rasgos básicos de personalidad asociados al desempeño laboral. Dichos rasgos son el compromiso con la excelencia, la voluntad de mejorar y la ética general. Existen otros modelos más complejos con un mayor número de variaciones. Sin embargo, este modelo sencillo de sólo tres tipos está diseñado para ser fácil de aplicar y es de especial utilidad para profesionales experimentados que ya han desarrollado un agudo sentido psicológico.

Los tres tipos básicos de empleados son El Vividor, El Trabajador y El Emprendedor. Estas tres categorías son muy diferentes entre sí. No obstante, en sus esfuerzos por conseguir o mantener un empleo, tienden a desarrollar mecanismos similares de defensa y auto-promoción, siendo así fácilmente confundidos por el ojo inexperimentado.

Exploremos cada tipo en detalle.

Tipo 1: El Vividor

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Este tipo de personas sólo desea obtener dinero y está dispuesto a trabajar para ganárselo sólo si se ve obligado a ello. Dado que el trabajo es para ellos una obligación profundamente indeseable, hacen todo lo posible por no trabajar mientras aparentan lo contrario. Por asombroso que parezca, hay individuos así en todos los niveles de la pirámide corporativa y en todas las industrias, desde electricistas piratas hasta presidentes de grandes corporaciones. En un principio, todos parecen sensatos, entusiastas y encantadores. Sin embargo, en el mediano o largo plazo, siempre terminan por descubrirse como holgazanes, mentirosos y mediocres, mostrando mejoras puntuales sólo cuando se saben vigilados. Esto les permite sobrevivir en sus puestos de trabajos hasta que la verdad se hace evidente para todos. Sorprendentemente, cuando se sienten totalmente descubiertos, tienden a ser abiertamente descuidados, irresponsables y desafiantes, como si supieran que están disfrutando las últimas gotas de una miel no merecida.

Tipo 2: El Trabajador

Estos son los que, además de un ingreso, también buscan un empleo. En otras palabras, sienten la necesidad de ser útiles y, por lo tanto, prefieren trabajar por un ingreso que recibirlo de gratis. En ellos, la necesidad primitiva de supervivencia ha evolucionado en un sentido de dignidad basado en ganarse la vida honestamente y dar un buen ejemplo. Tienden a ser menos encantadores que los vividores, pero son mucho más productivos porque poseen un sentido mucho más elevado del compromiso y la responsabilidad. Sin embargo, suelen tener dificultades para exigirse a sí mismos más allá de lo que se les pidió inicialmente. Por alguna razón, estas personas se aferran rígidamente a la transacción laboral de horas trabajadas por un salario, haciéndoseles casi imposible invertir tiempo y esfuerzo adicional para crecer dentro de la empresa. Tienen la creencia de que deben ser promovidos por hacer lo que se les pidió originalmente; no por trabajo adicional. Justificada o no, esta mentalidad suele limitar su desarrollo personal y profesional.

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Tipo 3: El Emprendedor

Este grupo reúne a aquellos cuya motivación trasciende la mera necesidad de dinero y cuya idea de ser útiles está intrínsecamente vinculada con hacer algo que les satisface emocionalmente. En resumen, son personas con una clara misión y visión personal. En este sentido, los emprendedores superan las limitaciones propias de los tipos 1 y 2, dando siempre lo mejor de sí y entregando más del 100%. Sin embargo, este tipo de empleados enfrenta desafíos muy específicos derivados de su casi compulsiva búsqueda del éxito e inagotable iniciativa personal. Cuando esto sucede, se les debe proveer de un liderazgo sabio, sensato e inspirador, para que puedan canalizar exitosamente su energía y determinación.

Como puede inferirse, los emprendedores tienden a fundar sus propias empresas en algún momento de sus vidas. Esto, por un lado, pudiese percibirse como riesgoso por parte de las organizaciones que los contratan e invierten recursos en su desarrollo profesional. Por otra parte, sin embargo, contratar a un emprendedor puede llevar al descubrimiento y aprovechamiento de oportunidades que la organización desconocía. Por lo tanto, si la organización sabe aprovecharlo mientras lo tiene, el emprendedor puede ser de un valor inmenso.

Conclusión

El objetivo del modelo aquí presentado es ayudar en la toma de decisiones laborales tales como la contratación, el despido y el desarrollo de los empleados basándose en la evidencia conductual provista por ellos mismos. Al fin y al cabo, lo que los líderes de negocio y los profesionales de RR.HH. necesitan es un análisis claro que los apoye en la toma de decisiones de tanta relevancia. En este sentido, doy cuenta de la efectividad de este modelo luego de haberlo usado exitosamente por más de quince años. Al aplicar este modelo varias veces, verás que todo individuo puede ser evaluado mediante una combinación ponderada de los tres tipos de empleados, permitiendo así tener una visión panorámica de cada empleado. Por ello, el modelo en cuestión resulta ser un activo muy valioso para empresarios, directores ejecutivos, líderes organizacionales, profesionales de los RR.HH. y todo aquel que trabaje con otras personas.

¿Qué opinas?

¿Puedes identificar qué tipo de empleado eres hoy o fuiste en el pasado? ¿Puedes identificar el tipo de empleado de quienes trabajan contigo? ¿Qué aplicaciones estratégicas y operativas le ves al modelo presentado en este artículo? ¿Qué crees que opine cada tipo de empleado sobre nociones fundamentales como la felicidad, el éxito y el legado personal?

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Forbes.com y también está disponible en español en RunRun.es.


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